Monologo en un día SPM

CabañaHay días en los que no quiero pararme de la cama a menos de que algo garantice que mi día será genial. Pienso en que valdría la pena salir de allí si y solo si, me fuera a levantar para sentarme en la orilla del muelle de una cabaña pequeña, con el fin de contemplar la salida del sol, envuelta en una cobija, pantuflas, y un delicioso café caliente. O simplemente desayunar y tirarme en una hamaca atada entre un par de palmeras a la orilla de una playa a leer un espectacular libro. Sé exactamente que en este mundo loco y podrido, nada es perfecto, nada es como quiero, o como cualquiera podría llegar a querer.

Sé que no puedo ir por ahí  pensando en desplazarme por una amplia avenida con poco tráfico en una bella bicicleta vintage azul cielo, con una canasta de ratán en su parte delantera y conducir con calma como disfrutando el paisaje y la brisa fresca de las 10 de la mañana. Luciendo un vestido amarillo en tela vaporosa, un chaleco de índigo desflecado en las mangas y zapatos de bailarina, planos, de apariencia delicada. Sé que el smoke no deja disfrutar de ciertas cosas, sé que los animales con los que se comparten las vías representan una situación compleja para movilidad  cotidiana. Sé que aún no vivimos en un mundo ideal como el que todos queremos tener, pero mi conciencia de del estado actual de las cosas no evita que quiera otras.

Quiero una casa bella en el campo, rodeada de vegetación y naturaleza encantadora, con una huerta linda, con muebles rústicos ubicados en un kiosco al aire libre. Pero tampoco se ha de poder, ya que hay países como este, en el que los campos están infestados de guerrillas que se hacen dueñas por la brava de lo que no les pertenece.

¿Entonces!?¿Qué hacemos?

Meterse un tiro porque nada es como debería ser, no sirve de nada. Solo resta disfrutar de lo poco que este mundo sí nos deja disfrutar. Acomodarse. Reconociendo que algún día nos daremos de bruces con momentos de frustración,  al examinar que se tiene menos placer en nuestra cotidianidad del que queremos tener. ¡Que vaina!

¿Y si cada día nos sacamos tiempo para algo chévere? Tal vez ponernos la meta de acomodar en nuestra cotidianidad algo que nos de placer.  Todos tenemos nuestros gustos. Quizás sacar espacio para leer unas páginas de un libro que nos guste, o pintar un poco, o simplemente tomar fotografías. No es necesario sacar horas para ello, es posible que con 30 minutos para muchos sea suficiente.  Y si nuestro hobby no da para hacerlo cada día ¿porque no planearlo para cada fin de semana?

Ver televisión no cuenta. En muchas ocasiones la tv nos roba el tiempo para cosas importantes y nos incrementa la frustración. Aviva en las personas la sensación de haber perdido el tiempo, y de no tener lo que “requiere”. La tecnología por su parte es extremadamente útil, pero la mayoría la usa de forma tal que le anulan lo provechoso por sacarle el jugo a la parte inoficiosa.

Personalmente creo que tratare de buscar un espacio para disfrutar cada día de algo que quiera y me guste hacer. Aun no se cual de todas las cosas que me gusta hacer haré, pero luego, en su momento, escogeré una al azar y lo disfrutaré.

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