¿¡Señora!? ¿¡Yo!?

Señora - yo1.jpg

Hace unos años, por allá en la época de juventud de nuestras madres y las abuelas, las mujeres tenían como prioridad casarse. Era importante para ellas ser unas Señoras. Al casarse entonces se vestían de forma tal que aparentaban más años de los que tenían. Se veían grandes. Parecían señoras. Tal y como ellas querían.

Hoy las prioridades son otras, estudiar, viajar, y luego casarse, si se da, pero ¡Jamás! Ser una señora. Eso no está en los planes.

Si nos fijamos bien, la mujer hoy conserva una imagen de joven perpetua. Si tiene 40, igual su imagen es frescadinámica, relajada, muy en el estilo que cada una prefiere, pero  sin pretender evocar a una señora mayor.

Cuando las abuelas  muestran esas fotos en las que nuestros padres, tíos y tías, estaban pequeños, ellas aparecen en la foto aparentando ser como de 50 años, pero a lo sumo tenían 30. Es posible que su imagen de señoras les gustara. Pero hoy, por más casada que esté una mujer y por más que tenga 100 hijos, no quiere ser una señora, o por lo menos, no quiere verse similar a la señora que ella y la sociedad conservan en la memoria colectiva.

Siempre jóvenes

Entonces, como consecuencia de las ganas de vernos siempre jóvenes, hoy no es un halago que alguien nos diga señora, antes bien, para una mujer de menos de 50, hoy puede ser una falta de respeto que se les llame señoras.

Al escuchar la palabra “señora”  la mujer a la que esta “insultante” palabra iba dirigida como reacción inmediata, abre los ojos, frunce el ceño, pone brazos en jarra y expresa en voz alta con un poco de enojo y sobresalto, el título de este post.  ¿¡Señora!? ¿¡Yo!? Luego de eso, añaden cualquier cosa explique su descontento.  ¡Cómo han cambiado los tiempos!

La connotación social (¿antigua?)

Por los días de las abuelas, la sociedad aceptaba el término,  y tenía una connotación de respeto. Hacía alusión a una persona adulta. Hoy, somos conscientes de nuestra adultez, pero vemos el término como una connotación de vejez, se asume entonces que, si se nos dice señora, nos están viendo como una mujer muy mayor. Nadie lo dice, pero es lo que sentimos la mayoría.

Entre mujeres tenemos claro eso, así que no vamos por ahí diciéndonos señora entre nosotras. Entonces hombres, preserven su vida,  llamándonos por el nombre, o si es una mujer desconocida que a la que le deben hablar en la calle, procuren llamar su atención con un simple “Disculpa, te puedo preguntar algo” (o alguna variación de esa fórmula que encaje en el contexto) en lugar de usar el actualmente insultante “Señora”

Entonces,  compartamos este post con todo aquel que le vaya diciendo señora a cuanta treintañera se encuentra, para evitar que el pobre imprudente se lleve un tiestazo, y hombres… si les llega este post compartan con sus amigos para evitar la extinción masculina.

¡Hasta pronto!

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