Desnudas!

gorda

Los lunes son unos días particulares. Son odiados por lo general,  y amados cuando son festivos. Pasan cosas curiosas los lunes, una de esas cosas de lunes, inspiró este post, escuchaba desnuda de Arjona, como todos saben (por lo menos todos a los que le gusta oír al sujeto), el habla en esa canción de lo bello que es un cuerpo femenino  desnudo, con libras de mas, y todas esas “imperfecciones” que nos hacen auténticas.

Los preceptos sociales por generaciones nos han metido en la cabeza que tenemos que cambiar ciertas cosas de nuestra imagen. Esos cánones de belleza parecen creados por un misógino.

Suele ser inevitable que  esas ideas nos taladren la cabeza, pues hemos crecido escuchando, que hay que ser flacas, tener tetas de un tamaño, nalgas de este otro tipo, la nariz de esta o aquella forma, porque solo así seremos realmente bellas. Y como ninguna mujer real tiene todo lo que ordenó el misógino que dictó los estándares de belleza, entonces ahí es donde arrancan los complejos.

Hay cosas que debemos hacer solo por salud, pero, debemos tener absolutamente claro que la belleza es relativa. Unas tienen complejo por ser flacas, otras por gordas; otras por tener senos grandes, o porque son muy pequeños; por altas, por bajas; por todo. Pero debemos comenzar por aceptarnos, no es un cliché, debemos aceptarnos para poder llegar a  gustarnos  a nosotras mismas.

Por los hombres no nos preocupemos,  a ellos siempre le vamos a gustar, y si a alguno no le gustamos por, flaca, pues fácil, que se busque una gorda, o una como le guste.  Sin embargo cabe tener en cuenta que los hombres así como solo pueden hacer una sola cosa al tiempo, también solo pueden fijarse en lo que les gusta. Es como si su cerebro ignorara lo demás.

Prueben andar en  tangas en su casa, y pregúntenle al hombre a su lado… “amor, mírame la nalga ¿tengo celulitis?” las respuestas serán variadas, pero giraran en torno a lo buena que está la nalga, muchos ni sabrán que es celulitis, su cerebro solo es capaz de reconocer la nalga. Punto para los hombres.   Los gordos, nos los vemos nosotras mismas por lo general. La que obtenga una respuesta como “Sí, y mucha y se te ve asquerosa” tiene que cambiar de tipo, pues o la odia, o es gay. Mentiras, no sigan mi consejo de echar a nadie, pero analicen la situación.

En Comer Rezar Amar, una escena me llamó mucho la atención a este respecto, pues la amiga de Elizabeth se sentía culpable por estar gorda, y no quería comer la deli pizza que tenía enfrente. Temía no gustarle a su novio si subía un gramos más. Elizabeth le preguntó que cuántos hombres la habían echado de su cama alguna vez por estar gorda, la respuesta fue “ninguna”, y tiene todo el sentido del mundo porque cuando alguien está realmente enamorado de nosotras, un gordo más o un gordo menos, o cualquiera de las variaciones vanidad por la que nos acomplejamos, no les importa a ellos, nos aman por lo que somos.

La  Venus de Milo y la  Gorda de Botero  son absolutamente hermosas. Diferentes entre sí pero hermosas. Nadie puede decir que una es más bella que otra, ambas son arte, de diferente vertiente pero arte. Es cuestión de ser la mejor versión de la escultura que somos.

¡Hasta pronto!

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